Ley de los humedales: una normativa insuficiente

Los humedales cumplen un rol esencial para regular inundaciones y sostener la biodiversidad. A pesar de la protección que brinda la Ley 21.202, la falta de planes de manejo o fiscalización a impedido que la seguridad de estos cuerpos de agua sea totalmente eficiente y que otros humedales se puedan adherir a esta medida de protección.
El Humedal Paicaví fue declarado como humedal urbano en 2023. Créditos: Josefa Sepúlveda

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Nuestros Humedales

El agua es vital para el desarrollo de la vida humana y ha adoptado la forma de distintos cuerpos de agua, entre ellos los humedales. Hoy, la región del Biobío alberga alrededor de 44 humedales, dónde debido al constante crecimiento de las ciudades, se encuentran en gran riesgo.

El asentamiento de Concepción en su ubicación actual es el resultado de una historia de desastres naturales. Fundada inicialmente en Penco en 1550, la ciudad tuvo que ser trasladada debido a constantes tsunamis y terremotos. Esta reubicación, que se concretó casi dos siglos después, fue un acto de rebeldía ante la inacción de la autoridad central, sin esperar la aprobación de la capital política en Santiago. La ciudad se instaló estratégicamente en el Valle de la Mocha, a los pies del Cerro Caracol y entre los cerros La Pólvora, buscando el único espacio seco y habitable en una zona originalmente dominada por lagunas y humedales, según detalla el entrevistado Ricardo Figueroa.

La presión inmobiliaria y el desecho ilegal de residuos avanzan sobre estos ecosistemas a un ritmo mayor que los trámites de protección. Este desfase convierte a los humedales en terrenos vulnerables, donde la ley llega, pero normalmente para constatar daños irreversibles.

En base a esta preocupación en 2020 se promulgó la Ley N° 21.202, encargada de resguardar la protección de estos espacios, pese a la implementación de esta normativa aún existen 28 humedales que no están nombrados humedales urbanos o que si lo están no presentan un plan de manejo que asegure el decreto del Ministerio del Medio Ambiente.

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La falta de recursos municipales y la complejidad técnica para elaborar los planes de manejo ralentizan la implementación real de la ley. Sin una gestión activa, la declaratoria de “humedal urbano” se reduce a un título que no frena su degradación progresiva.

Esta brecha, abre las puertas a que los ecosistemas se vean dañados pese a la protección de la ley. Un ejemplo es el Humedal Paicaví el cual se encuentra en un limbo legal que, según Octavio Veloso, es aprovechado por intereses inmobiliarios. Veloso advierte que una declaración de humedal, bajo las leyes ambientales actuales, “no afectaría los proyectos anteriores”, generando una “nebulosa” legal donde “las grandes empresas junto a abogados mueven las piezas”.

El problema se complejiza al existir una sociedad con el SERVIU para construir viviendas sociales, lo que significa que la pugna ambiental es doble.

“No solo estamos peleando con empresas que quieren construir sino con personas que necesitan una vivienda”.

Octavio Veloso

Estos son más que simplemente un poco de agua o barro, estos son la esponja de la ciudad, cruciales para el control de inundaciones y el refugio de una biodiversidad única. Ecosistemas que se extienden a lo largo de toda la región y que hoy corren el riesgo de desaparecer bajo construcciones o toneladas de desechos.

Gran parte del terreno actual es relleno, siendo las zonas más bajas las más afectadas por la subida del agua. Además, los sistemas hidrológicos Andalién y Rocuant están interconectados por una “comunicación subterránea”, lo que hace que el agua suba por igual, afectando a sectores que fueron rellenados con escombros históricos, incluso desde el terremoto de 1960, mencionó Octavio.

Mientras la batalla legal por la protección de otros 28 cuerpos de agua puede demorar años, la maquinaria de construcción no se detiene. Es trascendental entender su rol ecosistémico para que la protección legal se traduzca en conservación efectiva, sacando a estos espacios de su estado de alerta.

La importancia de proteger estas áreas reside en su funcionalidad ecológica, más allá de la mera delimitación de una zona, según destaca Ricardo Figueroa. Los humedales son esenciales para proteger contra los riesgos de inundación, actuando como esponjas naturales que dan la oportunidad de infiltrar agua y recargar acuíferos. Figueroa subraya que no solo las lagunas califican, sino que “los ríos y su alrededor igual son humedales”, destacando su rol clave como ecosistemas que mantienen el equilibrio hídrico y brindan servicios ambientales críticos a la ciudad.

Normativas de Protecciones

El primer paso a nivel nacional respecto el resguardo de los humedales fue el Decreto N°771 en el año 1981. Chile se incorporó a la Convención sobre zonas húmedas de importancia internacional (RASMAR), logrando con esto que como país reconocer la importancia clave de los humedales y al mismo tiempo obtener cooperación técnica y financiera. Además, tener un estándar internacional para cuidar y usar de manera sostenibles los humedales.

Otra medida de protección es la figura de protección del Santuario de la Naturaleza que busca la conservación y protección de áreas que tengan un valor ecológico o características naturales con el fin de resguardar su biodiversidad, promoverlo para la educación, pero de manera responsable. Busca compatibilizar con un uso sostenible y consciente del medio ambiente.

Durante el año 1994 se estableció la Ley N°19.300, la cual trata sobre las bases generales del medio ambiente por lo tanto se tocaba los humedales a nivel regional, con esta herramienta se buscaban regularizar la protección ambiental en Chile lo cual obligaba a la hora de tomar decisiones considerar los humedales como en proyectos o políticas.

Uno de los pasos que marco un atentes y después como país fue la creación del Ministerio del Medio Ambiente el cual desarrolla políticas, Servicio de Evaluación Ambiental que evalúa como los proyectos pueden impactar en el medio ambiente, en este caso en los humedales y la Superintendencia del Medio ambiente que se encarga de fiscalizar y sancionar a instituciones. Esto logro que hubiera más orden y preocupación respecto a lo ambiental lo cual por consecuencias toca a los humedales.

Al ya formase el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) este consolido una serie de actividades que fomentaban el resguardo del ecosistema como el Inventario Nacional de humedales, guías técnicas, mapas para visualizar estos y materiales metodológicos en Humedales Chile.

En el año 2020 se creó una legislación N°21.202 llamada Ley de Humedales Urbanos, estos pueden ser declarados por una orden municipal, pero deben cumplir ciertos requisitos como una Vegetación Hidrofíta, Suelos Hídricos y Régimen Hidrológico. Esta solicitud puede ser parte del municipio hacia el MMA o este último puede iniciar el proceso. Al confirmarse que sea un humedal urbano se realiza una propuesta de delimitación.

Los efectos que logra esto es que el humedal se incorpore al plan Regulador Comunal. Dictar una ordenanza ambiental municipal de protección y permisos urbanísticos que lo afecten. Las inmobiliarias ya no pueden rellenar o intervenir humedales y la Superintendencia del medio Ambiente tiene la labor de fiscalizar las obras, intervenciones ilegales.

El ministerio de Medio Ambiente emitió resoluciones exentas que busca que al inicio de este procedimiento es crear un comité regional o nacional en donde brinden soluciones aplicando el reglamento con el fin de formalizar procedimientos, iniciar declaraciones concretas y operacionalizar la protección en cada sitio que lo necesite.

La ley 21.202 fue creada a causa del gran deterioro de los ecosistemas. Con esta legislación los humedales tienen una protección por el lado judicial, logrando causar paralizaciones en proyectos inmobiliarios y de infraestructura que amenazaban humedales. A pesar de esto hay problemas en la fiscalización de que si realmente se están cumpliendo estas medidas de protección.

La señora Jocelyn Varela, presidenta de la Personalidad Jurídica, Red de Humedales expresa que considera que respecto la ley tampoco se han visto tantos avances respecto a los humedales en la comuna de concepción. “La mayoría no tienen plan de manejo, si bien tiene una figura de protección eso solo queda en el papel. Hay humedales que están super mal a pesar de estar bajo la ley”. Si bien se les entrega un plan, no se encuentran activos. Jocelin considera que esto puede suceder por los bajos recursos que recibe el área del medio ambiente.

Los abandonados

Los humedales son cuerpos de agua y suelos saturados que sostienen la biodiversidad, moderan inundaciones y purifican el aire, pero que, al quedar fuera de la Ley de Humedales Urbanos, avanzan hacia un deterioro constante y poco visible. 

Hace diez años, muchos de estos humedales conservaban un equilibrio frágil, con aves residentes, bordes vegetales vigorosos y ciclos de inundación regulares. Hoy, la expansión urbana ha modificado su estructura.

La ingeniera ambiental Carolina Figueroa, especialista en restauración, señala que “el impacto más inmediato es la pérdida de conectividad hídrica, que afecta incluso a humedales protegidos cercanos”.

Dentro de las señales de deterioro se muestran, aguas más turbias, menos aves y un retroceso visible de la vegetación nativa. En algunos casos, sectores antes inundables hoy aparecen secos por canalizaciones informales. Estas son huellas del abandono institucional y del mal manejo del sector privado.

Algunos efectos:

  • Reducción sostenida del espejo de agua.
  • Mayor presencia de microbasurales.
  • Aumento de especies invasoras.
  • Pérdida de conectividad ecológica con otros cuerpos hídricos.

A su vez, mientras los humedales reconocidos por la ley avanzan en planes de manejo y monitoreo, los no inscritos siguen estando a la deriva. Al ver la comparación con imágenes satelitales de años anteriores, se evidencian retrocesos significativos cómo la pérdida de borde vegetal, reducción de anegamientos estacionales y una mayor presión por rellenos.

También hay Menos superficie efectiva en períodos de lluvia, mayor intervención de maquinaria pesadas, disminución de fauna avistada por organizaciones ciudadanas y cambios notorios en el color y textura del agua.

Estos humedales “olvidados” cumplen funciones críticas, ya que regulan crecidas, amortiguan olas de calor, alimentan napas subterráneas y actúan como refugio ecológico. Al desatenderlos se pueden perder servicios ambientales que luego se deben reemplazar con infraestructura de mayor valor.

Diversas agrupaciones ambientales recalcan que la falta de reconocimiento legal no implica la falta de valor ecológico. Por eso insisten en documentar los cambios, iniciar catastros independientes y presionar a los municipios para su protección efectiva. Con propuestas cómo:

  • Monitoreos comunitarios.
  • Registros fotográficos estacionales.
  • Solicitudes formales de declaratoria.
  • Acciones de limpieza y restauración voluntaria.

Su degradación avanza a un ritmo que, según especialistas, podría volverse irreversible en menos de una década. La advertencia no es nueva: ya en 2018, el Informe Global sobre Humedalesdel Secretariado de la Convención Ramsar subrayaba que “el 35% de los humedales del mundo ha desaparecido desde 1970, con una tendencia de pérdida acelerada” (Ramsar Convention Secretariat, Global Wetland Outlook, 2018, p. 7). Ese pronóstico global hoy se refleja con nitidez en los sitios urbanos chilenos que permanecen invisibles en los catastros oficiales.

En un país donde las ciudades siguen expandiéndose sobre zonas frágiles, reconocer y resguardar a los “humedales abandonados” deja de ser un gesto ambientalista para convertirse en una necesidad de adaptación climática y de justicia ecológica.

Sobre el barro

La esperanza de tener una casa propia en la 8va Región choca abruptamente con la realidad geográfica, hoy es cada vez más común la construcción sobre humedales que han sido rellenados. Si bien esto soluciona el problema inicial, genera un ciclo de daños que impacta de forma directa tanto a la naturaleza como las personas que vivirán en estos terrenos.

Los humedales son un espacio inestable y saturado de agua, lo que afecta la calidad de las construcciones realizadas sobre estos ecosistemas. Los efectos de estos rellenos se ven reflejados a lo largo del tiempo, constantes inundaciones en invierno y los problemas de humedad.

Juan Carlos Rojas, arquitecto expresa que hay herramientas que pueden ayudar a este acercamiento a los humedales de una manera un poco más amigables. Además menciona “ Hay tener en cuenta impermeabilizar los elementos constructivos , hay que levantas, generar ventilación.”

El barro es el recordatorio constante de que la naturaleza siempre reclama su espacio. Es fundamental detener la urbanización descontrolada sobre estos ecosistemas antes de que más familias pierdan sus hogares y la Región del Biobío pierda sus irremplazables pulmones verdes, que son esenciales para el futuro.

Esta problemática trasciende lo estructural, convirtiéndose en un riesgo social y sanitario. Las inundaciones recurrentes generan moho y hongos, asociados a enfermedades respiratorias, mientras la promesa de un hogar seguro sigue ahí.

Continuar sepultando humedales no es solo una sentencia para las familias, sino un suicidio a cámara lenta. Priva a la Región del Biobío de sus irremplazables pulmones verdes, que son esenciales como defensa natural contra eventos climáticos extremos.

Seremi del Medio Ambiente de la región del Biobío , Pablo Pinto comenta “Hoy evidentemente estamos mejor, tenemos una ley y un consenso generalizado que son lugares que debemos proteger. Ojala hubiera sucedido antes, nos damos cuenta una vez el daño esta hecho, hay que proteger lo que queda.”

El panorama en el Biobío es una encrucijada. Aunque existe una creciente conciencia ciudadana y científica, la demanda de viviendas y una fiscalización débil mantienen la presión, resultando en un paisaje fragmentado donde urbanizaciones eliminan los pulmones de la región.

Comunidades

En Chile, los humedales protegidos avanzan lentamente mientras cientos de ecosistemas permanecen fuera del mapa. Por esta razón, se busca visibilizar los humedales abandonados, contrastarlos con aquellos bajo resguardo legal y ofrecer proyecciones de expertos sobre su futuro ambiental.

Aunque la Ley 21.202 ha permitido resguardar varios sitios a lo largo del país, aún hay humedales urbanos que no han sido reconocidos oficialmente, pese a cumplir con criterios ecológicos básicos. Su degradación avanza sin la visibilidad pública suficiente.

En sectores de Concepción, aún persisten humedales donde los vecinos describen aguas ennegrecidas, rellenos irregulares y canales abandonados. Estos lugares, antes repletos de taguas y hualas, hoy muestran una biodiversidad fragmentada.

Los humedales sin protección se pierden tres veces más rápido que los resguardados

María Ignacia Soto (U. de Chile)

Cómo llegamos hasta aquí:

  • Expansión inmobiliaria sin regulación.
  • Rellenos autorizados en décadas anteriores.
  • Falta de catastros actualizados.
  • Ausencia de fiscalización permanente.

Ubicado en Concepción, el humedal Paicaví se ha convertido en un modelo de conservación. Al recorrer sus orillas se observa la luz filtrándose entre totoras, aves que levantan vuelo y el sonido constante del agua moviéndose entre juncos.

Beneficios ambientales del Humedal Paicaví:

  1. Regulación hídrica: reduce inundaciones en barrios cercanos.
  2. Control de temperatura local: atenúa olas de calor.
  3. Captura de CO: contribuye a mitigar el calentamiento global.
  4. Hábitat de especies nativas: protege flora y fauna en retroceso.
  5. Espacio para educación ambiental: programas municipales y ciudadanos.

El panorama es desigual. Mientras algunos ecosistemas cuentan con estudios científicos y planes de manejo, otros siguen invisibles, sujetos sólo a la voluntad de comunidades locales para evitar su destrucción.

Comparaciones con fotografías aéreas y catastros municipales revelan que, en los últimos 20 años, varios humedales urbanos han perdido entre el 30% y el 60% de su extensión original. Los cambios son especialmente notorios en áreas donde el crecimiento urbano avanzó sin planificación ecológica.

Sin embargo, los humedales protegidos muestran mejores indicadores, según ONG y universidades. Puedes revisar estudios recientes en la Fundación Kennedy y en el Ministerio del Medio Ambiente.

El desafío es doble, fortalecer la protección de los humedales ya reconocidos y, sobre todo, integrar de forma urgente a los que aún están excluidos.

Entre las propuestas de las expertas se incluyen:

  • Creación de catastros regionales abiertos.
  • Fiscalización ciudadana acompañada de plataformas digitales.
  • Incentivos para restauración ecológica liderada por municipios.
  • Protocolos de urgencia para humedales en riesgo de desaparición.

Los humedales abandonados siguen ahí, esperando ser vistos antes de que el horizonte urbano los borre para siempre.

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