El abandono del Molino Brañas-Mathieu y la lucha por su preservación
El antiguo molino Brañas-Mathieu, situado en el Cerro Cornou de Talcahuano, lleva desde el 2010 a la fecha un total abandono y 12 años bajo un decreto de demolición que aún no se ha ejecutado. Ante esta amenaza, la agrupación Talcahuano Patrimonial solicitó al Consejo de Monumentos Nacionales su declaración como Monumento Histórico, pero al no llegar a acuerdos, dejó al edificio en un limbo donde su daño continúa sin impedimentos.
A partir del año 2012, la agrupación Talcahuano Patrimonial, conformada por un grupo de arquitectos, dirigentes sociales y ciudadanos locales, ha abogado por la rehabilitación de esta propiedad privada, destacando tanto su valor histórico como su potencial para contribuir al desarrollo urbano y patrimonial de la ciudad, incluso presentando cartas al municipio solicitando la revocación del decreto de demolición y una evaluación exhaustiva del estado del edificio. Sin embargo, la falta de apoyo y difusión por parte de las autoridades municipales de entonces para comprar el inmueble generó desmotivación, dejando al proyecto de lado hasta la fecha.
El arquitecto y presidente de la agrupación, Rodrigo Núñez, quien realizó la solicitud de declaratoria, confirmó que la Dirección de Obras Municipales de entonces no estaba intentando que realmente fuera posible la declaratoria. Expresó que “nosotros llegamos a todos los acuerdos para comprarlo a 80 millones, salió en el diario y después miran para otro lado nomás, la política en ese sentido también contribuye a que las cosas no salgan, porque los intereses son personales nomás.”
Cuando se presentó un nuevo director, el grupo volvió a proponer que se hiciera un informe técnico del lugar, pero agregó que “me dijo que lo iba a revisar, paso el tiempo, le pregunté y como que tampoco se atrevió a levantar la orden de demolición, porque ese es el único tema para poder declararlo como Monumento Histórico”.
Construido en el siglo XIX, el Molino Brañas-Mathieu es un símbolo de la época del desarrollo cerealero en Talcahuano, para luego ser convertido en la pesquera Timonel Saelzer, siendo este su último uso. Es una de las pocas arquitecturas industriales de ese período en pie y que ha sido víctima del abandono por sus actuales dueños, lo que ha traído inseguridad y preocupación a los vecinos del Cerro Cornou.
Un patrimonio en riesgo y la falta de acción institucional
Sobre lo último, Ester Santander, presidenta de la junta de vecinos del cerro, comentó que “para nosotros el sitio es un patrimonio, pero a la vez es un riesgo para los vecinos porque no hay como ningún interés de los propietarios del lugar. Se ha hablado con ellos y ellos tampoco hacen caso, no sé si será por recursos que no han hecho nada, porque no le tienen como interés o porque es muy caro”.
Debido a esto, la misma comunidad tuvo que pasar a la acción cuando empezaron las tomas ilegales, Santander, explicó que “Para nosotros sí fue peligroso un tiempo, porque venían jóvenes de otros liceos, entraban adentro, se ponían a tomar, tenían relaciones, podían atacar a los vecinos. tuvieron que colocar una puerta, soldarla, y todo por la misma situación, y todo eso se les explicó a los dueños, pero ellos como que no presentan el interés”.
En vista que el edificio es una propiedad privada y al tener un decreto de demolición, hacen el proyecto para que sea declarado un patrimonio mucho más difícil. Miryan Padilla, arquitecta que estuvo encargada de realizar el análisis arquitectónico del molino en la solicitud del 2012, aclaró que antes de cualquier cosa se tiene que poder sacar ese informe que decretó el sitio en estado de ruina, por medio de estudios cuantitativos que todavía no se realizan.
Acerca de la situación de los propietarios, Padilla enfatizó que “Lo que pasa es que al final el molino, los propietarios no tienen cómo generar una inversión mayor para las reparaciones del molino y también no hay una iniciativa pública que quiera ponerlo en valor. Entonces el edificio ahí podríamos ocupar a lo mejor la palabra abandonado, abandonado porque no hay una iniciativa que lo rescate.”
Dentro de las propuestas que hizo la arquitecta en la solicitud para revitalizar el edificio, resaltó Talcahuano como una ciudad portuaria con una historia industrial y pesquera, que ha sido víctima de ver desaparecer casi toda su edificación original del borde costero del siglo XIX y XX, siendo una de sus últimas excepciones el molino, que ha sobrevivido más de ocho terremotos, dos tsunamis y numerosas transformaciones urbanas a su alrededor. Además, planteó volver el espacio en uno multiuso para actividades culturales y económicas para que la historia del sector no se pierda.
Aunque esta propuesta fue presentada hace más de una década, la administración actual ha estado al tanto de la falta de patrimonio en la comuna, pero la falta de recursos ha hecho difícil llevar la idea a un plan de acción. Félix Vera, concejal de Talcahuano, enfatizó que “efectivamente sí hay sectores en los cuales se podría hacer algún trabajo patrimonial, ya sea con el Ministerio de la Cultura, buscar los recursos necesarios quizás para adquirir eso y poder dejarlo a disposición de la gente, lo que significa también que son inversiones que no son menores y después también alguien tiene que hacerse responsable de esos lugares, eso también provoca muchas veces el hecho de que se mire con resquemor el poder realizar este tipo de acciones.”
Mientras que este estancamiento sobre el edificio ha generado frustración e incertidumbre entre los miembros de la comunidad, los interesados en la preservación del Molino Brañas Mathieu, como la Agrupación Talcahuano Patrimonial, esperan una respuesta clara de las autoridades sobre el futuro del inmueble para encontrar una resolución definitiva.











