En este artículo

A pasos de los tribunales de Concepción, una manta llena de piedras, runas y amuletos corta el flujo de la gente que cruza el centro. Los colgantes se mezclan con llaveros y figuras pequeñas que llevan la misma promesa, protección, suerte y limpieza espiritual.

Detrás de esa manta está Iván, vendedor callejero que convirtió el ocultismo en su forma de ganarse la vida en plena vía pública. La escena se repite en distintos puntos de la ciudad, departamentos, casas adaptadas como consultas y pequeños espacios de trabajo.

Mapa del ocultismo: negocios, espacios y tendencias

El boom del ocultismo en Concepción no aparece de la nada, es la versión actual de prácticas que siempre han estado presentes en el país, pero que hoy se masifican con ayuda de las redes sociales y la necesidad de encontrar respuestas por vías no tradicionales.

Marketing Zone Icesi, en el 2022, realizó una publicación donde hablaba de la potencia que podía ser para una marca tratar temas místicos debido a la nueva tendencia que se ha instaurado. Además, explican que,

“Durante los últimos años el tarot, la astrología o el horóscopo han dejado de estar relegados a las últimas páginas de los periódicos para conquistar las redes”.

Y, es en este contexto, que Instagram, X y TikTok funcionan como vitrina y catalogo siendo utilizado para poder aprender rituales, funcionamiento de las distintas prácticas e internarse en este mundo de lo esotérico.

Este auge no se explica solo por moda, estudios recientes como el informe “Religión global 2023” de Ipsos, muestran que una parte importante de la población se mueve en una espiritualidad. En este escenario, el ocultismo se vuelve un espacio donde se tramitan dudas personales, duelos y decisiones de vida.

En Concepción, ese mundo adopta formas específicas, venta de amuletos en el centro, consultas donde se leen las cartas, instructores de reiki que ofrecen sanaciones y cursos.

Los rostros del ocultismo

Así como Iván que vive de la venta de productos espirituales hay más personas que su vida se basa en eso, entre ellas está Nicole Valenzuela, emprendedora del ocultismo y tarotista.

Nicole, en su espacio de trabajo, tiene lleno de señales de su oficio, cartas de tarot ordenadas sobre la mesa, velas, cristales y libros subrayados. Su consulta es uno de los tantos puntos donde el boom del ocultismo en Concepción se traduce en un ingreso concreto.

Desde chiquitita Nicole tuvo su acercamiento con el tarot y en base a un acercamiento que tuvo con libros de su mamá es que comienza a explorar el área espiritual, “fui reconociendo un mundo, es como si me hubiese hecho sentido que no éramos solo esto, de ir más hacía esa búsqueda”.

En otra vereda aparece Elizabeth Aburto, instructora de reiki y emprendedora de lo esotérico. Para ella las sesiones no son solo una técnica de sanación energética, sino también la base de un trabajo que depende de que otras personas crean en esa forma de bienestar.

Elizabeth al referirse del porqué de su dedicación menciona que,

“Siento que para eso estoy acá, para ayudar a los demás, para guiarlos también, por algo soy profesora de educación superior donde a los chicos uno los ve tan jóvenes y andan medios perdidos de repente entonces hago harto coach con ellos también”

Además narra que su acercamiento parte por buscar ayuda para su hijo con Trastorno del especto autista por quien comenzó a tomar clases de rituales espirituales donde conoció el reiki.

También está Verónica Leyton, astróloga y lectora del oráculo, su figura representa a quienes combinan una vida laboral “tradicional” con la práctica de lo esotérico, ofreciendo lecturas, que mezclan símbolos, zodiaco y lenguaje espiritual para orientar a sus clientes.

“Yo soy nutricionista de formación, lo de la astrología es una rama complementaria a lo que yo hago (…) la astrología la uso como una herramienta de enfoque de autoconocimiento para mi y también para ayudar a mujeres” aclara Verónica.

Estos rostros, Nicole, Ivan, Elizabeth y Verónica, componen una galería diversa, algunos viven casi exclusivamente de sus prácticas, otros la consideran un complemento económico o un proyecto personal con fuerte carga académica.

Clientes, creyentes y curiosos

Quien llega a una consulta de tarot o a una sesión de reiki no suele hacerlo por azar. Hay una pregunta que se repite y una sensación de que las respuestas que dan la familia, amigos o profesionales de la salud no son suficientes.

En Concepción, personas de distintas edades y contextos se acercan al ocultismo en busca de esta otra orientación. Al respecto, el informe de Ipsos, “Religión Global 2023”, menciona que, en Chile un 24% de las personas dice creer en un poder o espíritu superior.

Este grupo incluye a quienes entienden la espiritualidad como una relación con energías, prácticas y experiencias que se viven en la naturaleza y en la vida cotidiana, más que en la adhesión a una figura concreta.

En este grupo está Agustín Vargas, joven de 21 años, quién desde pequeño ha estado inserto en la espiritualidad pero que ha ido cambiando con el tiempo.

Al respecto el joven explica que, “Cuando más pequeño creía como en esta figura de dios, pero mientras uno va creciendo igual uno comienza como a cuestionarse eso y un poco a buscar en qué creer”.

Según el estudio 5C de Cadem publicado en su videpodcast del 17 de octubre del 2024, “40% de las personas cree que las fases lunares influyen en los estados de ánimo (…) 19% que usa amuletos de protección”.

 Para muchos, los servicios esotéricos comienzan como una prueba aislada, motivada por la curiosidad o la recomendación de alguien cercano, y terminan integrándose como un recurso que se consulta en momentos clave.

Las motivaciones son distintas, pero comparten un mismo trasfondo que es poder lidiar con la incertidumbre y poder tener una especie de guía en el momento en que cada individuo lo necesita.

Emprender en lo místico

En Concepción, el boom de las prácticas esotéricas no solo se expresa en la compra de velas, cartas y minerales, sino que también se manifiesta en la necesidad concreta de quienes hacen de estas disciplinas una forma de subsistencia económica. 

 El mercado espiritual se mueve entre ferias, redes sociales, recomendaciones y “lecturas” improvisadas en la calle.  

Cada práctica se manifiesta una manera particular de sostener un oficio histórico cargado de símbolos ligados a la espiritualidad. 

Para Nicole Valenzuela, tarotista, su camino comenzó temprano, casi sin proponérselo. “Yo empecé con esto desde muy joven, y de a poco he ido haciéndolo una fuente laboral”, cuenta. 

 No romantiza el oficio: lo reconoce como un trabajo intermitente, emocionalmente demandante y sin garantías. Sostuvo que, en días buenos, puede avanzar; en días malos, no hay ingresos y tampoco lecturas. Admite que,  

“A veces quedo exhausta con tantas lecturas en un día, por eso a veces no puedo hacer todas las ganancias que quisiera o que conviene”

La energía también es su principal recurso productivo, y cuando se agota, el negocio también. Entre broma y broma, reconoció que, como en cualquier “pega” informal, “hay veces en las que necesito unas luquitas”. 

La irregularidad económica se repite en quienes llevan su práctica a los espacios públicos. Iván, vendedor ambulante y lector de oráculos, ha hecho del centro penquista su lugar de trabajo. “Desde chico me he dedicado a todo tipo de artes y disciplinas”, recuerda mientras acomoda minerales y cuarzos en una manta.  

El oficio mezcla exhibición, conversación y pedagogía. Con su manta en medio de la calle combina la venta de piedras energéticas con la lectura del tarot, el oráculo y las runas célticas.  

Iván, oriundo de Arica, tomó la decisión de viajar hasta Concepción por mejores oportunidades. “Antes tenía otra pega, pero me vine a Conce a buscar oportunidades laborales por mi hijo”, relata. Y aunque los ingresos no son fijos, algo es claro para él: “Uno igual se gana su platita”. 

Su visión conecta negocio y creencia sin conflicto: “Todos necesitamos de la espiritualidad, está en todo”. 

Entre lo esotérico y el marketing

Otras voces habitan en el extremo opuesto del mercado místico. Verónica Leyton, astróloga, quien mantiene su profesión separada de lo esotérico y sus propias creencias. “Tengo un trabajo estable, en realidad la astrología es un hobby para mí”, explicó.  

Para ella, leer cartas astrales no implica necesariamente un modelo de negocio. Lo hace para amigas, conocidas, y a veces, para ella misma. 

Sin embargo, incluso desde la no profesionalización, reconoce que la demanda creció de forma abrupta durante la pandemia:   

“Yo tuve un auge y creo que todos los que nos dedicamos a estas prácticas, en pandemia, ahí me ayudó mucho económicamente”

La crisis sanitaria, marcada por incertidumbre y aislamiento, transformó un pasatiempo en herramienta de soporte económico temporal. 

Así, entre pasatiempos rentables, oficios heredados y emprendimientos de necesidad, el mundo místico funciona y se articula mediante las propias reglas del mercado: según contextos sociales, modas, vínculos personales y disponibilidad emocional.  

Quienes leen cartas, interpretan estrellas o venden amuletos permiten observar que la espiritualidad, lejos de vivir aislada de lo cotidiano, también se negocia, se promociona y se adapta al mercado. 

¿Creer o no? El dilema de creyentes y detractores

La discordancia entre creyentes o no creyentes, en lo que respecta al mundo del ocultismo, específicamente, a prácticas esotéricas como el tarot, cartas astrales, entre otras, es de un debate público con diversas miradas, ya sean, a favor o en contra de la totalidad o de algunos puntos respecto a este tema. 

En Chile, un 24% de las personas creen en un poder o espíritu superior según el informe ‘’Religión Global 2023’’ realizado por la empresa Ipsos, una de esas personas es Agustín Vargas; estudiante de Concepción, quien cree en la espiritualidad, es decir, en energías, prácticas espirituales que se relacionan con el ocultismo, entre otras.  

‘’Mi familia es muy religiosa, sin embargo, en la actualidad creo más en las energías que en una figura humanoide que se identifique como un dios. Creo que este ser superior se encuentra en todas partes, uno lo puede sentir en la naturaleza, en donde hay muchas enseñanzas’’, explicó Agustín Vargas, estudiante universitario que lee el tarot. 

Para él, como también para otras personas el esoterismo, específicamente, sus rituales o practicas, son en parte, un autoconocimiento que comienza por curiosidad, el cual, se convierte en una herramienta que les ayuda a encontrar las respuestas a sus vidas personales. 

El mundo esotérico ha creado con el pasar del tiempo fieles creyentes o incluso clientela de las practicas más populares de este mundo. No obstante, existen quienes no creen o no confían en lo que no es tangible, una de ellas es Nicole Siredey; joven penquista que no cree en el ocultismo. 

“Esto viene desde la antigüedad cuando no existían profesionales de salud y se confiaba en los videntes. Ahora en la actualidad, la gente que se dedica a esto sabe leer a las personas, y a raíz de eso, pueden saber lo que necesitan escuchar en esos momentos”, expresó Nicole Siredey; quien se denomina agnóstica. 

Las visiones respecto al esoterismo varían según las creencias, vivencias, cultura, sociedad, entre otras diversas variables. No obstante, para creyentes como Agustín Vargas el esoterismo es una gran respuesta y forma de vida que ayuda a las personas a conocer y explorar un lado que va más allá de lo lógico. 

El ocultismo entre tradición, mercado y espiritualidad

El ocultismo ha estado presente desde la antigüedad a través de rituales asociados a culturas de pueblos del pasado, la cual, con el paso del tiempo se ha convertido en una fuente de innumerables interpretaciones, negocios profesionales, Elizabeth Aburto, emprendedora de lo esotérico, explicó

“Uno tiene que despertar su lado espiritual, ya que, uno se encuentra bloqueado sobre todo cuando uno es más joven. En ese momento, mis caminos y oportunidades laborales se abrieron”

Las prácticas espirituales se han popularizado entre las personas que buscan alguna respuesta que no se encuentra en lo pragmático. En donde, lo que no se puede ver como las energías, actúan de una manera similar a un guía que ayuda en el momento en que cada individuo lo necesita. 

“Antes éramos considerados como raros, ósea te hablo de hace casi quince años atrás, pero ahora es completamente distinto, las personas vienen a consultar respecto a sus problemas de manera constante, al igual que aprender más sobre estos temas”, describió Iván; vendedor ambulante y practicante del ocultismo. 

Un 19% de las personas han pagado alguna vez por una lectura del tarot según el estudio “5c de Cadem” en 2024. Lo anterior, corresponde a una de las prácticas más populares, como también, sanaciones espirituales a través del reiki, registros akashicos, entre otras técnicas del mundo espiritual o del ocultismo. 

“Somos seres espirituales, estamos aprendiendo que la espiritualidad no es andar de blanco, sino que, es entender que esa semilla de conocimiento o de fe va a dar frutos o convertirse en un árbol, para mí eso es ser partícipe de esta creencia”, manifestó Verónica Leyton; persona que sabe leer el oráculo. 

El ocultismo es una rama de conocimiento que se considera oculto según su definición, no obstante, con su historia y corrientes esotéricas que cautivan la atención de las personas, ya sea, por vivencias de profesionales o redes sociales, cada vez el nicho respecto a estos temas se va expandiendo al público. 

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com