Cerca de 900 grumetes participaron en la emblemática ceremonia de entrega de armas que tuvo lugar esta mañana en el Estadio el Morro, en la comuna de Talcahuano. Luego de dos meses de formación militar en la Marina Chilena, como es tradición, los grumetes recibieron el fusil carabina de manos de sus familiares.
Durante la jornada de hoy 11 de abril, se llevó a cabo el desfile y ceremonia de entrega de armas a los grumetes de la Marina Chilena. Esta ceremonia es de carácter simbólico, donde los protagonistas son los 837 grumetes seleccionados y sus familias, quienes los acompañaron durante todo el proceso. Después de haber pasado dos meses en la escuela de formación, culmina este importante hito para su carrera naval.
El capitán de Navío Andrés Balaresque, director de la escuela de grumetes se refirió a lo técnico con respecto a la ceremonia, afirmando que “esta ceremonia marca el término del período recluta de los grumetes, que es un período de 9 semanas desde que ingresan en febrero hasta la fecha, en ese periodo se le hace toda una instrucción militar básica para insertarse en el ámbito Naval Militar”, además, destaco que son los familiares quienes hacen entrega de su fusil carabina, ya que dentro de las tradiciones han sido ellos quienes hacen entrega del arma a los grumetes en esta ceremonia tan “emblemática” para los alumnos y sus familias.
Dentro de la jerarquía superior de la marina, asistió el contraalmirante Sebastián Gutiérrez Casas, el director de educación de la Armada, quien habló acerca de lo simbólica que es esta ceremonia, diciendo que “la entrega del arma es emblemática, tiene un sentido muy simbólico que es el compromiso que adquieren los hombres y mujeres que ingresan a la escuela de grumetes o a cualquier institución militar de servir a la patria”.
Formación militar de los grumetes:
A lo largo de estos dos meses de formación militar, los aprendices han enfrentado diversos desafíos. Entre ellos se encuentran la distancia de sus hogares y la dificultad para adaptarse a la transición de la vida civil a la militar. El Contraalmirante Gutiérrez también compartió sus reflexiones sobre estos desafíos, señalando que “el cambio de la vida civil a la vida militar es un cambio brusco y tienen que adaptarse a la vida militar que es una vida exigente, que requiere de sacrificio y compromiso”.
Los grumetes entraron con diferentes sueños y aspiraciones para cumplirlas dentro de la marina, uno de ellos es el caso del grumete Camilo Tapia Olivares, el que comenta que su sueño es “embarcarme en un buque de escuadra de guerra y estar lejos mínimo dos meses para conocer hartos países”. Además, el grumete Tapia añadió que uno de sus mayores anhelos dentro de la marina es alcanzar el rango de suboficial mayor.











