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 La comercialización de cigarrillos sueltos es ilegal en Chile. Existe una ley, la 20.660, que lo prohíbe, pero igual se realizaSin embargo, no es la única infracción a esta norma que se comete masivamente en el país. Vendedores ambulantes y quioscos vendes cigarros, sin problemas, a menores de edad, lo que le facilita el consumo de tabaco en adolescentes a temprana edad.

Tamara Jiménez, una chica de 17 años, es una estudiante del colegio España en Concepción. Ella, cada vez que se le antoja en su tiempo puede fumarse un cigarro. “la micro Pedro de Valdivia y me bajo en San Martin”, comienza a narrar la estudiante, ahí camino y compro cigarro mientras espero el cambio de hora” terminó de narrar. Esto lo lleva haciendo desde los 14 años.

Camina hacia el quiosco de la esquina entre Roosvelt y O´higgins mientras espera la entrada al colegio y le habla al vendedor, “me vende un pucho suelto, porfa” le dice el estudiante y el comercializador sin dudarlo le entrega a cambio de $350. De este modo varios chicos pueden alimentar esa necesidad creada. 

Así como ella, en Concepción, hay muchos estudiantes escolares que tienen acceso a la venta de cigarrillos dado a la venta de estos de manera individual en quioscos cercanos a las instituciones colegiales; esto incumple con una ley establecida. Ejemplo de esto, como el caso de Tamara, es el de grupos de estudiantes cercanos a la Universidad del Desarrollo que pasan su tiempo fumando por ese sector. 

Esta venta incumple con la ley chilena 20.660 que plantea la prohibición de la venta de cigarrillos en menor cantidad de paquetes de 10 unidades, más la limitación de mínimo 100 metros de distancia de centros educacionales y, como es esperado, no se puede vender a menores de edad.  

La ley se plantea en un contexto de limitación del acceso a menores de edad hacia el tabaco y/o cigarro, ya que, en Chile, según SENDAen el Décimo Cuarto estudio de drogas en población escolar 2021, el inicio del consumo de tabaco es a los 13,9 años. Este es un número muy bajo de edad y de preocupación nacional para el que se han tratado de tomar medidas tanto legales como de marketing, como por ejemplo la campaña con imágenes en las cajetillas promovidas por el Ministerio de Salud en el año 1995.

El inicio tan temprano de consumo de cigarrillo se debe, según diversos estudios, como el estudio sobre el “Consumo de tabaco en adolescentes: Factores de riesgo y Factores protectores”, a principalmente problemas de salud mental, como baja autoestima y, por otro lado, la cercanía con fumadores ya sea padres o amigos. Siendo los aspectos que para evitar el consumo se debería trabajar. 

Exploración de lugares 

Tal como el quiosco mencionado, en un recorrido hecho por el centro de Concepción, se encontraron alrededor de 10 lugares donde se vende, sin exigir cédula de identidad, cigarrillos sueltos. Además, todos estos lugares se encuentran solo a una o dos cuadras, como máximo de un colegio. Algunos ejemplos de este recorrido son los vendedores ambulantes afuera del hospital Clínico Regional de Concepción o entre Galvarino y Barros Arana, cercanos al colegio Providencia.  

Al acercarse uno a estos lugares y solicitar un cigarro suelto, la respuesta será afirmativa en todos los lugares encuestados. Sin ningún rastro de respeto hacia la ley o temor a que haya una fiscalización, debido a que la venta es hacia un menor de edad, preocupando así a quien esté enterado del tema en cuestión. 

Entonces pese a que existe una ley, no hay cumplimiento de esta. Es por eso por lo que en esos momentos es cuando se hace visible la falta de fiscalización sobre el cumplimiento de esta. Pero, ¿dónde está el respeto al cumplimiento de la norma?  

El incumplimiento de la norma

El dilema del incumplimiento de la ley es debido a la falta de fiscalización, correspondiente a la Autoridad Sanitaria e inspectores municipales. Irónicamente, el sistema no funciona si no hay unsanción y, para los negocios de venta de cigarrillos sueltos, saber que no tendrán problemas por incumplirla facilita que los vendedores aprovechen esto para hacerlo sin pensar en las consecuencias que a los niños les podría traer. 

Es entonces una norma vacía que existe solo para estar ahí, escrita en el papel, sin poder ser aplicada realmente. “En conclusión, yo no saco nada con tener una ley penal, si en definitiva no sé y no dispongo de los mecanismos como Estado para poder fiscalizar el cumplimiento de la norma y especialmente quién ejerce la fiscalización a nivel local respecto al expendio o a la venta de cigarrillos”, explicó Nicol Soto, abogada penalista especialista en derecho penal.  

La falta de preocupación y de suministros son los impedimentos para que se fiscalice y sancione el cumplimiento e incumplimiento de la ley número 20.660. En este caso, el incumplimiento de esta debería tener consecuencias para el vendedor, no así el caso de quien consuma, ya que estamos hablando de menores de edad que no tienen, según norma, la capacidad que un adulto si tuviera de discernir con respecto a la acción que está haciendo y las consecuencias que podría traer. 

El cigarro y la información transmitida 

“En general, el adolescente no lo problematiza mucho, no ve cómo mucho las consecuencias, entonces no es común, no es habitual ver jóvenes menores de edad, sobre todo que consulten y que pidan tratamiento por tabaquismo” mencionó Francisco Toro, médico general.  

El consumo de este tipo de productos, tanto cuando se habla de tabaco como del alcohol, trae consecuencias realmente graves a largo plazo, entre 10 a 30 años después del inicio. En el caso del tabaco, entre todas las consecuencias que trae destacan las conocidas como el cáncer pulmonar, pero también consecuencias a nivel neuronal.  

Al ser estas consecuencias a tan largo plazo, los adolescentes, pese a las diversas formas que hay de educación y concientización que existen, siguen viendo su caso como algo lejano y difícil que ocurra. El médico explicó que “Dentro del abordaje que uno tiene como preventivo con adolescentes para el uso de tabaco en general, hay que abordarlos por las temáticas que son más inmediatas y que para ellos, pueden sonar un poco más a corto y mediano plazo y, por lo tanto, le van a tomar más peso”. 

Tal como explicó el especialista, la forma en que los jóvenes podrían concientizarse de mejor manera es llevándolos a casos cercanos a su edad donde se vean afectados de manera más inmediata.  

Finalmente, al hablar del expendio de cigarrillos sueltos, se trata de una vía más accesible para los estudiantes de colegios, permitiendo que ellos, sin poder medir las consecuencias traídas, consuman tabaco de manera desmedida y sin ningún tipo de control.  

Las fallas en este sistema son por incumplimiento de la norma, una más escrita sin conseguir cambios y por la falta de fiscalización existente, ya sea, por un olvido de quienes deberían realizarlo o por una de las razones propias de esta norma, por falta de presupuesto y un no cálculo de personal.  

“Toda norma prohibitiva que establece infracciones debe venir de la mano con cómo yo ejecuto la infracción, por eso es por lo que muchas veces nosotros somos críticos de este tipo de disposiciones normativas y legales porque no saco nada con establecer prohibiciones, normas de conducta, si en definitiva no tengo un medio, no dispongo de muchos mecanismos para asegurar el cumplimiento”, explicó con respecto al tema Nicol Soto. 

Tal como es mencionado las mejoras son posibles, las normas no son estáticas y claramente esta no es una excepción a eso. Pero si hay que tener en cuenta no solo medidas superficiales como la venta si no ver la profundidad de la situación. 

El estrés, ansiedad, baja autoestima, los diversos factores emocionales junto a las influencias familiares y relacionales son la fuente del problema por lo que ¿porque solamente abordarlo desde una perspectiva prohibitiva, sino que además tocar en esta ley los problemas de fondo? Las normas son cumplidas cuando hay consecuencias y está, es una de las tantas que no ha visto eso. 

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